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Sustancias químicas en la agricultura

La agricultura convencional hace uso de plaguicidas para proteger a las plantas y fertilizantes con el fin de potenciar su crecimiento y fertilidad. En la agricultura orgánica, el uso de este tipo de productos se encuentra muy restringido. En ambas modalidades de agricultura, la UE trabaja en pro de unos productos más seguros para los consumidores.

Los plaguicidas, también conocidos como sustancias químicas agrícolas, son sustancias que se utilizan para proteger a las plantas contra las plagas. Incluyen los herbicidas para destruir malas hierbas, los fungicidas para evitar ciertas enfermedades, y los insecticidas para acabar con insectos nocivos. Por desgracia, estas sustancias químicas no solo permiten acabar con elementos indeseados, sino que también pueden provocar daños en nuestra salud y el medio ambiente.

Los plaguicidas o los productos fitosanitarios contienen al menos una sustancia activa y se utilizan para:

  • proteger a las plantas contra plagas y enfermedades;
  • influir en el crecimiento de las plantas;
  • preservar productos vegetales;
  • destruir o impedir el crecimiento de plantas no deseadas;

¿Qué hace la UE al respecto?

La UE controla el uso de plaguicidas con el fin de reducir al mínimo los riesgos para la salud y el medio ambiente.

Todos los plaguicidas contienen sustancias que actúan contra las "plagas" o las plantas no deseadas. Todas las sustancias activas que se utilizan en la UE en productos fitosanitarios deben recibir la aprobación de la Comisión Europea para garantizar que sean seguras antes de alcanzar el mercado contenidas en un producto. Las sustancias han de resultar seguras para la salud humana y animal y el medio ambiente.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) realiza evaluaciones de los riesgos de los plaguicidas, y proporciona a la Comisión Europea y los Estados miembros apoyo científico en el proceso de toma de decisiones. Las autorizaciones se otorgan posteriormente sobre la base de estas evaluaciones exhaustivas. La EFSA es la agencia de la UE competente en esta materia, y ofrece en su sitio web información detallada a la que puede acceder a través del enlace que figura a continuación.

La ECHA gestiona la legislación relativa a la clasificación y el etiquetado de sustancias químicas. El modo en que se evalúa y etiqueta una sustancia química se basa en las propiedades peligrosas que pueda poseer.

En la agricultura moderna se utilizan muchas sustancias diferentes. Es posible que haya oído hablar del glifosato, que es uno de los herbicidas más utilizados para destruir malas hierbas. Más adelante figura un enlace a las últimas noticias sobre la evaluación de esta sustancia.

¿Y la agricultura orgánica?

Una forma de limitar la emisión de plaguicidas al medio ambiente y la exposición a los mismos de los seres humanos consiste en obtener productos orgánicos. En la agricultura orgánica, el uso de plaguicidas químicos, así como de fertilizantes sintéticos, antibióticos y otras sustancias se encuentra sumamente restringido. Las explotaciones agrarias orgánicas deben atenerse a unas normas rigurosas si desean que sus productos puedan denominarse "orgánicos".

Algunos de los principios importantes relativos al procesamiento de productos orgánicos son:

  • unos límites muy estrictos respecto al uso de sustancias químicas agrícolas, plaguicidas, fertilizantes, antibióticos y aditivos alimentarios;
  • no utilizar organismos modificados genéticamente (OMG);
  • utilizar recursos in situ;
  • elegir especies vegetales y animales resistentes a las enfermedades y adaptadas a las condiciones locales.

Si está interesado en conocer las actividades de la UE en materia de agricultura orgánica, puede seguir el enlace que figura a continuación.

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