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Lea las etiquetas

La seguridad en el trabajo comienza por conocer y comprender el etiquetado y las instrucciones de uso seguro de las sustancias químicas peligrosas. Por ley, los proveedores deben clasificar sus sustancias y mezclas. ¡Conozca las etiquetas y manténgase seguro!

Las sustancias y mezclas peligrosas deben clasificarse, y los productos químicos que se comercializan han de etiquetarse y acondicionarse debidamente.

Las etiquetas pueden ayudarle a determinar qué sustancias químicas son peligrosas y cómo pueden perjudicarle. También le indicarán la manera segura de almacenar y manipular las sustancias peligrosas.

En las etiquetas de los productos que contienen sustancias químicas peligrosas se refieren sus riesgos físicos, sanitarios y medioambientales. También se indican las precauciones que deben adoptarse para manipular los productos con seguridad. Se aplica el mismo etiquetado en todo el mundo, por lo que, con independencia de dónde trabaje, conozca las etiquetas y manténgase seguro.

Haga clic aquí para ver una infografía en la que se explican las etiquetas.

Consulte la clasificación de las sustancias químicas.

Los proveedores de sustancias químicas son responsables de clasificar las sustancias y mezclas que suministran. A esta tarea se la denomina «autoclasificación».

En ocasiones, la clasificación la acuerdan expertos independientes a escala europea. Es lo que se denomina «clasificación armonizada». Muchas de las sustancias más peligrosas que afectan a la salud de los trabajadores son objeto de una clasificación armonizada.

Esto significa que los fabricantes de toda Europa están obligados legalmente a clasificarlas y etiquetarlas de la misma forma. Por tanto, aunque su proveedor cambie, la armonización garantiza que la clasificación y el etiquetado de la sustancia serán los mismos. De este modo, le resultará más fácil saber qué medidas de precaución debe adoptar cuando utilice la sustancia.

Existen miles de sustancias con una clasificación armonizada, y la lista crece. Un ejemplo es el formaldehído. Su clasificación armonizada crea un sistema de gestión de sus riesgos en toda la UE. Son buenas noticias para los trabajadores y profesionales de muchos sectores industriales, y en especial en la asistencia sanitaria, la construcción, la automoción y el textil, donde la exposición puede ser elevada.


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